En Astigarraga avanzan dos iniciativas ligadas al patrimonio sidrero. Por un lado, estudiantes de carpintería de tres centros de formación profesional trabajan en la recuperación del lagar del caserío Erbetegi-Etxeberri, una pieza del siglo XVII con más de 400 años. Por otro, el alcalde, Xabier Urdangarin, anunció el 20 de noviembre, en las jornadas técnicas del Sagardo Forum, que la antigua fábrica de Cementos Rezola se rehabilitará para acoger el patrimonio relacionado con la madera, la manzana y la sidra.

Dolareak, un taller a tres bandas

La restauración del lagar forma parte de Dolareak, un proyecto de la Fundación Peio Martikorena en el que colaboran el Ayuntamiento de Astigarraga y tres escuelas de la Eurorregión Nueva Aquitania Euskadi Navarra: CIP Donibane, de Navarra; EASO Politeknikoa, de Gipuzkoa, y el centro Compagnons, de Lapurdi. La Eurorregión lo cofinancia a través de su convocatoria de Ciudadanía Eurorregional de 2025. Según la ficha de la convocatoria, la estancia formativa sería de quince días para doce alumnos.

El proyecto se presentó el 23 de octubre en el almacén municipal, donde el alumnado mostró en directo sus trabajos. Urdangarin resumió sus objetivos en tres: recuperar lagares antiguos, formar a los jóvenes en oficios tradicionales de la carpintería y fomentar la cooperación transfronteriza con un programa multilingüe. «Esta es la continuación de un viaje que comenzó hace 5 siglos, pero esta no es su última estación», dijo el alcalde.

Los estudiantes limpiarán la madera para conocer su estado, le aplicarán un tratamiento protector y aprenderán cómo se ensamblaba un lagar. Iban de la Fuente, profesor de Compagnons, recordó que la madera antigua suele acabar quemada y que, a diferencia de la nueva, «hay que trabajarla a mano». Una vez montada la prensa, se datará la madera y se hará un escaneo en 3D para usarlo en materiales didácticos. El Ayuntamiento estudia dónde instalar el lagar, de grandes dimensiones, para que pueda visitarse.

Una prensa de doble eje

El caserío Erbetegi-Etxeberri estaba dividido en dos viviendas, habitadas por las familias Goikoetxea e Izeta. Su lagar es el único conocido que se conserva con doble eje y con una matxaka, la trituradora, movida por animales. La prensa se accionaba a mano y cada eje necesitaba cuatro personas. La mayor parte del mosto se vendía en los bares de Donostia. Con cada prensada se llenaba un barrikote y, cuando la sidra estaba lista, se convocaba a los vecinos a probarla tocando la txalaparta. Los Goikoetxea fueron decisivos para conservar ese instrumento: con ellos aprendieron a tocarlo Juan Mari Beltran y los hermanos Joxean y Jesus Mari Artze.

Rezola, un espacio para la madera y la sidra

La antigua cementera sigue en pie a orillas del Urumea, en el barrio de Ergobia. Según Urdangarin, la rehabilitación se hará en colaboración con la Fundación Peio Martikorena y el nuevo espacio se abrirá a la ciudadanía con iniciativas participativas. El diseño correrá a cargo del arquitecto navarro Jabier Lekuona, cuyo estudio, Lekuona Arkitektura, renovó el astillero Albaola de Pasaia, obra reconocida con el Premio Egurtek 2016.


Fuentes