La Denominación de Origen Euskal Sagardoa calcula que este otoño se recogerán entre 6 y 7 millones de kilos de manzana en sus manzanales de Gipuzkoa, Bizkaia y Álava, aunque la cifra definitiva no se conocerá hasta final de año. La previsión, presentada este martes en el manzanal del caserío Ipintza, en Altzo, supone una cosecha mucho mayor que la de 2024, cuando se recogieron dos millones de kilos y se elaboraron 1,2 millones de litros de sidra.

«Ha sido un año de manzana», resumió el gerente de la DO, Unai Agirre. Al acto acudieron, entre otros, la presidenta de la Denominación, la productora Maite Retolaza; Maider Lopetegi, presidenta de la asociación de fruticultores Fruitel; el director de Hazi, Raimundo Ruiz de Escudero; el diputado foral de Equilibrio Territorial Verde, Xabier Arruti, y el alcalde de Altzo, Xabier Olano. El lugar se eligió por el milenario del primer texto escrito en el que aparece la palabra Ipuscua.

Una maduración adelantada

La recogida ya ha empezado en la mayoría de los 250 manzanales de la DO y se prolongará hasta diciembre. La fruta ha madurado algo antes que el año pasado pese a que la floración llegó tarde, algo que la Denominación atribuye a las noches cálidas del verano. Casi toda la manzana se seguirá recogiendo a mano, aunque ya se usan máquinas adaptadas a los manzanales del país.

El sector cuenta hoy con 250 productores y unas 500 hectáreas en producción, cuya fruta va a las 48 sidrerías de la Denominación; otras 160 hectáreas empiezan ahora a producir o lo harán en los próximos años. La meta fijada es que, en quince años, toda la sidra certificada se haga solo con manzana autóctona. La DO alertó también de la falta de relevo generacional y pidió a fruticultores y sidreros que vayan cerrando acuerdos y contratos a largo plazo.

El precio, en negociación

El precio de la manzana sigue abierto. A comienzos de mes, en el Sagardo Eguna de Donostia, los productores no montaron su puesto en protesta por la tarifa fijada para este año. Agirre explicó que después hubo una reunión entre las partes y que «el acuerdo está encaminado». Fruitel y la Asociación de Sidreros de Gipuzkoa trabajan, bajo la dirección de la DO, en un cálculo de costes teóricos de la manzana que sirva de referencia en adelante, y volverán a reunirse cuando termine la cosecha. Arruti, por su parte, avanzó que la Diputación quiere tecnificar la plantación y el cultivo para abaratar costes.

En la presentación se habló también de Malus Bat, un proyecto de la Eurorregión de 18 meses que lidera la Asociación de Sidreros de Gipuzkoa junto a Intia y el sindicato de sidras de Iparralde. Según Olatz Mitxelena, coordinadora de la asociación de sidreros, tras cuatro meses de reuniones sobre la manzana ya hay un plan de acción; el siguiente paso será la estrategia de la sidra, y en enero de 2026, la de las sidrerías.


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