«Vivir en el norte es lo que tiene, disfrutemos de la fiesta como es debido», coincidieron Maite Izeta y Josu Askasibar junto a su cuadrilla que se preparaban para vivir una nueva edición del Sagardo Eguna (la trigésimoquinta). Llovió, y por momentos a mares, pero los errenteriarras disfrutaron de una jornada festiva y marcada en rojo por las calles céntricas, principalmente en la Alameda de Gamón, donde se instaló una carpa para hacer frente a la lluvia. Aunque la multitud tardó más de lo esperado en echarse a la calle, los dulzaineros, trikitilaris, txistularis, dantzaris, txalapartaris o bertsolaris trataron de ambientarlas.

Con el pañuelo al cuello y el vaso de sidra en la mano, la ciudadanía dejó imágenes para el recuerdo, aunque esta vez sin el sol de fondo. Hasta cuarenta cosechas repartidas se dieron cita en Errenteria durante el día de ayer. Tampoco faltó el habitual ternero asado preparado por Euskaldarrak ni los talogiles de Ataun.