El País Vasco alberga 83 sidrerías con realidades muy distintas. La mayoría de ellas, unas 60, se ubican en Guipúzcoa. Es la cercanía al mar la que explica esta aglutinación, ya que el auge de la producción de sidra con fines comerciales que tuvo lugar en los siglos XV y XVI estaba ligado a la historia de los barcos balleneros que cargaban sus bodegas con este líquido para evitar beber agua corrompida durante los largos viajes.
La supervivencia de la sidra vasca que salvó a los balleneros: un ecosistema familiar que vela por el territorio
La tradición de la sidra en el País Vasco viene de muy lejos y poco tiene que ver con ese menú de bacalao y chuleta del que depende ahora. Esta bebida de bajo contenido en alcohol, que se fermentaba para el consumo familiar y que vivió su auge gracias a la caza de las ballenas, afronta ahora nuevos retos
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